Sobre los nuevos trabajadores independientes digitales. El debate en torno a la demanda de los microtrabajadores.


21 Feb
21Feb

La transformación cultural e ideológica a la que la sociedad moderna se está enfrentando en los últimos tiempos, está impactando con fuerza en ámbitos públicos cada vez más dispares; desde la economía, hasta la banca, pasando por los medios de comunicación o la industria musical, casi ningún sector se aleja ya del camino de la digitalización iniciada. 

La flexibilidad en el horario, la conciliación familiar, o cuestiones como el desarrollo personal, son algunos de los motivos que mueven al trabajador a fidelizar con la organización empleadora. Este “espíritu” ha dinamitado las (en su mayoría) rígidas estructuras empresariales establecidas hasta el momento, y ha permitido a las organizaciones realizar una profunda reflexión acerca de los métodos de trabajo adaptados en su propia estructura. El verdadero desafío de las empresas se cifra justo aquí; las organizaciones se enfrentan ahora al reto de gestionar y conservar el talento emergente. Y dentro de esta situación de incertidumbre y cambios han aparecido plataformas digitales dispuestas a controlar toda esa fuerza laboral nueva. 

Según apunta el estudio El mercado laboral digital a debate, de la Fundación Cotec, las plataformas digitales, intermediarias en la puesta en relación entre la oferta y la demanda, comienzan a promover otro tipo de trabajo no experimentado nunca antes. 


Clasificación del sistema laboral flexible con las principales marcas de cada segmento. El mercado laboral digital a debate. 


Desde microtrabajadores organizados mediante plataformas como Amazon Mechanical Turk, a los trabajdores de baja demanda (o gig workers) en plataformas como Glovo o Uber, dos de las marcas más conocidas en este segmento de trabajo. Pero si ascendemos en la pirámide nos encontramos con otros tramos jerarquizados  según ofrezca un tipo de talento más escaso y de menor estandarizado. De esta manera nos encontramos con profesionales de cuello azul, y con un trabajo manual por desempeñar, optimizados mediante plataformas de estilo Job Today o Corner Job, o, en contraposición, con trabajadores de cuello blanco (traductores, secretarios, diseñadores, profesionales de ventas, etc). En el pico de la pirámide se situarían los especialistas o perfiles de alta capacitación o experiencia laboral. 

 En consecuencia, el espectro del talento corporativo se ensancha con estas modalidades de empleo flexible con el que las organizaciones sufrirán una compleja interacción. Este aumento en las formas de trabajo no convencional, puede llevar a las empresas a confrontar situaciones de estabilidad frente a aquellas de mayor inseguridad laboral. En palabras de los autores del textos: “Bajo esta mirada no debemos confrontar ‘convencional’ vs. ‘no convencional’ y ‘asalariado’ vs. ‘precarizado’. Resulta más más apropiado hablar de ‘grados de convencionalidad’ y ‘grados de precariedad”. 

El trabajo precarizado ha constituido en todos los períodos un tipo de trabajo amargo e ineficiente que muchos trabajadores han tenido que afrontar en su carrera (ya sea de paso o permanente). Sin duda, no es algo que haya llegado con los vientos que han traído al sistema laboral las nuevas plataformas digitales. Los abusos que la Revolución Industrial seguía imponiendo sobre los trabajadores, obtuvieron poco a poco respuesta a través de la constitución de nuevos sindicatos, el estableciento de un sistema educativo moderno preparado para satisfacer demandas de mercado, y un sistema de seguridad social que nacía con la idea de proteger al trabajador en caso de desempleo. 

Siendo conscientes de que las nuevas relaciones laborales van a traer a su vez cambios profundos en el establecimiento de un nuevo contrato social que medie entre el trabajador y la empresa. ¿Cuáles son las necesidades generadas a raíz de este nuevo sistema de relación laboral con trabajadores independientes?

Aparte de apuntar hacia ciertas demandas sociales que han estado desde el incio encima de la mesa de peticiones del trabajador (salario mínimo, seguro médico, o el derecho a ejercer la acción colectiva), estas nueva figura del trabajador independiente con grados distintos de intermitencia ha configurado una serie de demandas adaptadas al estado del mercado presente. 

De esta manera, el sujeto digital independiente tiene unas necesidades que van dirigidas esencialmente a dejar de ser una mercancía más con la que las empresas puedan sacar rendimientos económicos. Así, la configuración de una comunidad que les ampare y les proteja ante cualquier perjuicio al se que puedan enfrentar ya que la mayoría se encuentra sólo frente a una corporación con mayores medios de los que el trabajador dispone. Por otra parte, el acceso a herramientas de trabajo fundamentales para que el empleado pueda ejercer su trabajo lo más eficientemente posible (coworking, coche de empresa, vehículo propio, etc.). También, al igual que los trabajadores asalariados disponen de beneficios y seguros sociales de acuerdo a su estatus laboral, los independientes necesitan disponer de alguna manera estos mismos servicios. Estos mismos servicios pueden ampliarse hacia demandas más centradas en la preparación y desarollo de nuevas habilidades que el sujeto va a necesitar para ir adaptándose al mercado. En un mundo tan cambiante, el “reciclaje” de nuevos conocimientos es indispensable para su aclimatación al futuro.                           Además, el derecho a disponer de los datos laborales una vez abandonada la plataforma con la que se haya desempeñado el trabajo es algo a lo que todavía los empleados no tienen acceso. Sin duda, es otra de las necesidades que estos sujetos digitales están esgrimiendo una vez están concretando su posición.